ALBERES diciembre 2025

 

Un coleccionista de Cine

Por Josep Maria Dacosta – Diciembre 2025

 

Lluís Benejam Buhigas (Figueres, 1954) estudió en el Collell y ha estado profesionalmente vinculado a la impresión. Fundó, junto con su esposa Lourdes Collgrós, la empresa Fotocomposición Roger. Por su interés en documentar y archivar material gráfico sobre cine, ha participado en numerosas exposiciones, ha colaborado en diversas publicaciones y actividades relacionadas con el séptimo arte.
También ha cedido material para recaudar fondos para actividades benéficas. Es un apasionado de la montaña y aprovecha los viajes para visitar localizaciones donde se han rodado escenas icónicas.
-----------------------------------------------------------------------
 
 «Coleccionar no es comprar o vender, es crear memoria», dice el cartel a la entrada del archivo y colección de material gráfico sobre cine que Lluís Benejam Buhigas ha recopilado a lo largo de más de cuarenta años. Y afirma que «esta colección no se ha hecho con la cartera». En cuanto a la búsqueda de material, se le ilumina la cara cuando recibe la llamada del cierre de un cine y le comunican que puede llevarse el material que desee. Así, a finales de julio de este año, recorrió 520 km desde Capmany, municipio donde tiene el archivo, hasta Linyola, en el Pla d’Urgell, para recoger más “arqueología del cine”. Llevó los hallazgos al garaje de su casa, presidido por dos esculturas de Oscar gigantes, donde hace la selección y preparación de las piezas antes de subirlas a la sala de exposición que tiene en el desván, con espléndidas vistas a la Albera. Allí serán documentadas, archivadas y, si hay material inédito, subidas a su web. Este es uno de los grandes objetivos de su colección: convertirse en una fuente de consulta para estudiosos y personas interesadas.

Benejam reconoce que el valor de este exhaustivo recopilatorio es tener perfectamente archivada la información sobre las películas que se han proyectado en las pantallas españolas y, así, cuando recibe una solicitud, como le ha hecho entre otros el Instituto Cervantes, puede responder en apenas diez minutos. En el momento de la entrevista, pudimos comprobarlo: le pedimos el cartel de la película La dolce vita. Tras consultar el índice que él mismo ha elaborado, que registra 30.000 carteles, en un instante trajo el separador con la cartelera de este film, con varias versiones, como el diseño original y otra censurada por el franquismo, en la que el corte de la falda de Anita Ekberg había sido cerrado misteriosamente para hacerla más recatada a la vista de los espectadores.

Su afición por el coleccionismo cinematográfico comenzó en 1968, cuando tenía catorce años y trabajaba como aprendiz en la imprenta Trayter de Figueres, establecimiento que imprimía los programas de los cines locales. Recibía el programa con el cartel de la película en el anverso y se imprimían las fechas, horarios y salas de proyección en el reverso. Estos impresos con las imágenes, a veces fascinantes, se entregaban al público a la mitad o al final de la película para anunciar la función de la semana siguiente y, a la vez, provocaron que Benejam iniciara su colección.

Para aumentar su archivo, Benejam publicó anuncios para hacer intercambios en radio, periódicos y revistas especializadas como Fotogramas y Dirigido por. Así, contactó con coleccionistas de toda España, a quienes sorprendía la confianza de recibir los programas por adelantado. Lluís explica que «así debe ser el coleccionismo: un coleccionista debe confiar en el otro; si no, no es coleccionista».

En 1982 realizó la primera exposición de programas de mano en Figueres y, en 1985, una muestra en el Museo del Juguete de Cataluña en homenaje al cineasta Tomàs Mallol. Su dedicación se interrumpió cuando constituyó, junto con su esposa Lourdes Collgrós Roger, la empresa Fotocomposición Roger, en 1985. En ese momento, el trabajo debía serlo todo para él; tenía catorce personas a su cargo y había que entregar los encargos a tiempo.

En 1991, para evitar el estrés, el médico le recomendó distraerse con una actividad externa al trabajo, y así continuó la colección de programas y material de cine. Uno de los clientes de la empresa era Albert Estrada Vilarasa, presidente de la Academia de Bellas Artes de Sabadell, quien lo invitó a hacer una exposición sobre el centenario del cine. Benejam eligió como hilo conductor las películas ganadoras del Oscar, es decir, material gráfico desde 1927 hasta 1994, pero se encontró con que le faltaba material. Por ello, acudió a Antoni Camprubí, empresario de grandes salas de proyección figuerenses: Savoy, Juncària, Jardí, Las Vegas y las multisalas CatCinemes. Le permitió subir al desván de Las Vegas y llevarse todo el material que quisiera. El resultado fue una exposición que Benejam ofrecía gratuitamente, con éxito asegurado, ya que el cine evoca recuerdos y emociones.

Aunque reconoce que no es un cinéfilo, sino que le interesa más el grafismo que la película en sí, ha logrado un archivo y colección excepcionales gracias a la investigación, donaciones, intercambio con otros coleccionistas, recogida de material de cines cerrados y archivos de periódicos, y también en mercadillos de segunda mano, donde acudía con su amigo y también coleccionista Martí Amiel.

El inventario actual incluye 30.000 carteles de películas, 25.000 guías publicitarias, 12.000 programas de mano y 80.000 carteleras, además de discos, libros, revistas y otro material relacionado con la cinematografía. Parte de esta documentación se puede visualizar en su web.

La decoración de su archivo está formada por una numerosa y caleidoscópica colección de objetos relacionados con el séptimo arte, ya que el cine, además de ser una fábrica de sueños, es también una factoría de objetos de la cultura de masas. Destacan las numerosas figuras de Mickey Mouse y reproducciones de otros ídolos de la pantalla que han deleitado generaciones de espectadores. El cine también es un termómetro sociológico de cada época. Benejam custodia documentación sobre el uso político y moral de las películas.

Por ejemplo, del 19 de noviembre de 1936 tiene el programa de la proyección del film soviético El gran experimento, «grandioso homenaje que el pueblo figuerense y la comarca dedica a la URSS». De fecha 8 de marzo de 1948, conserva la carta que el ayuntamiento de Celrà envía al empresario del Cine Ateneo para comunicarle que «al estar prohibida por la Autoridad Eclesiástica, como no debe ignorar la película titulada ‘Gilda’, espera este ayuntamiento que no se proyecte en esta población…».

El archivo y colección disponen de las autorizaciones necesarias para la proyección de cintas como Peter Pan y La fuerza de Dios, que el delegado local del Ministerio de Información y Turismo entregó al empresario de la Catequística el 12 de octubre de 1959.

La tecnología digital ha desplazado el material publicitario y de difusión en soportes tradicionales como el papel, cartón y fotografía impresa. Todo llega ahora a través del ordenador: «el Macintosh lo ha destrozado todo», confiesa Benejam. Existen grandes expositores de las películas más taquilleras, que en el momento del estreno se colocan en la entrada de los cines y en los que la gente se hace selfies, pero en términos de coleccionista, eso ya es otra historia.

En cuanto a su archivo y colección, de momento, nadie en su familia ha heredado la pasión por el coleccionismo y la documentación cinematográfica, por lo que mantiene conversaciones con instituciones para legar la colección y el sitio web, para que continúen cumpliendo la finalidad de crear memoria.

Un col·leccionista de cine

Per Josep Maria Dacosta – Desembre 2025

 

Lluís Benejam Buhigas (Figueres, 1954) va estudiar al Collell i ha estat professionalment vinculat a la impressió. Va fundar, amb la seva esposa Lourdes Collgrós, l’empresa Fotocomposició Roger. Pel seu interès a documentar i arxivar material gràfic sobre cinema ha participat en nombroses exposicions, ha col·laborat en diverses publicacions i activitats relacionades amb el setè art. També ha cedit material per recaptar fons per a activitats benèfiques. És un apassionat de la muntanya i aprofita els viatges per visitar localitzacions on s’han rodat escenas icòniques.
-----------------------------------------------------------------------
 
«Col·leccionar no és comprar o vendre, és crear memòria», diu el cartell a l’entrada de l’arxiu i col·lecció de material gràfic sobre cinema que ha recopilat Lluís Benejam Buhigas al llarg de més de quaranta anys. I afirma que «aquesta col·lecció no s’ha fet amb la cartera ». Pel que fa a la recerca de material, se li il·lumina la cara quan rep la trucada del tancament d’un cinema i li comuniquen que pot emportar-se el material que vulgui. Així, a finals de juliol d’enguany, va recórrer 520 km des de Capmany, municipi on té l’arxiu, fins a Linyola, al Pla d’Urgell, per recollir més arqueologia del cinema. Portà les troballes al garatge de casa, presidit per dues escultures d’Oscar gegants, on farà la selecció i preparació de les peces, abans de pujar-les a la sala exposició que té a les golfes, amb esplèndides vistes a l’Albera. Allà seran documentades, arxivades i, si hi hagués material inèdit, pujar-les al seu web. Aquest és un dels grans objectius del seu aplec: esdevenir una font de consulta per a estudiosos i persones interessades.
 
Benejam reconeix que el valor d’aquest recull exhaustiu és tenir perfectament arxivada la informació sobre les pel·lícules que s’han projectat a les pantalles espanyoles i, així, quan rep una petició, com li ha fet entre altres l’Instituto Cervantes, al cap de deu minuts pot respondre. En el moment de l’entrevista, vam comprovar-ho. Li vam demanar el cartell de la pel·lícula La dolce vita. Després de consultar l’índex que ell mateix ha elaborat, que registra 30.000 cartells, en un instant va portar el separador amb la cartellera d’aquest film, amb diverses versions, com ara el disseny original i una altra censurada pel franquisme, en què el tall de la faldilla de l’Anita Ekberg s’havia tancat misteriosament per fer-lo més púdic a les retines dels espectadors.
La seva afició al col·leccionisme cinematogràfic va començar el 1968, quan tenia catorze anys i treballava d’aprenent a la impremta Trayter de Figueres, establiment que imprimia els programes dels cinemes locals. Els arribava el programa amb el cartell de la pel·lícula en l’anvers i feien la impressió de dates, horaris i cinemes de projecció en el dors. Aquests impresos amb les imatges, a voltes fascinants, eren lliurats al públic a la mitja part o a la sortida del cinema per anunciar la pel·lícula que es projectaria la setmana següent i, a la vegada, van provocar que Benejam iniciés el seu aplec.
Per augmentar el seu recull, Benejam va posar anuncis per fer intercanvis a ràdio, diaris i revistes especialitzades, com Fotogramas i Dirigido por. Així, va contactar amb col·leccionistes d’arreu de l’Estat, a qui els sorprenia la confiança de rebre els programes per endavant. En Lluís explica que «ha de ser així en el col·leccionisme: un col·leccionista ha de confiar en l’altre, si no, no és un col·leccionista».
El 1982 va realitzar la primera exposició de programes de mà, a Figueres, i el 1985, una mostra al Museu del Joguet de Catalunya, en homenatge al cineasta Tomàs Mallol. La seva dedicació es va aturar quan va constituir, junt amb la seva esposa Lourdes Collgrós Roger, l’empresa Fotocomposició Roger, el 1985. En aquell moment la feina ho havia de ser tot per a ell; tenia catorze persones en nòmina i calia lliurar els encàrrecs a temps.
L’any 1991, per evitar l’estrès, el metge li va recomanar distreure’s amb una activitat externa a la feina i així va continuar la col·lecció de programes i material de cinema. Un dels clients de l’empresa era Albert Estrada Vilarasa, president de l’Acadèmia de Belles Arts de Sabadell, que el va convidar a fer una exposició sobre el centenari del cinema. Benejam va escollir que el fil conductor fossin les pel·lícules guanyadores d’Oscar, és a dir, material gràfic des de 1927 fins a 1994, però es va trobar que li faltava material. En conseqüència, va anar a veure Antoni Camprubí, empresari de les grans sales de projecció fi guerenques: Savoy, Juncària, Jardí, Las Vegas i les multisales CatCinemes. Li va deixar pujar a les golfes de Las Vegas i emportar-se tot el material que volgués. El resultat va ser una exposició que Benejam oferia gratuïtament, amb l’èxit assegurat, ja que el cinema fa recordar i evoca emocions. Tot i que reconeix que no és un cinèfil, sinó que li interessa més el grafisme que no pas la pel·lícula, ha aconseguit un arxiu i col·lecció excepcionals a partir de la recerca, les donacions, l’intercanvi amb altres col·leccionistes, el recull de material en cinemes que tancaven i diaris que buidaven arxius, i també en els mercats de segona mà, on anava amb el seu amic i també col·leccionista Martí Amiel.
L’inventari actual és de 30.000 cartells de  pel·lcules, 25.000 guies publicitàries, 12.000 programes de mà i 80.000 cartelleres, a més de discos, llibres, revistes i altre material relacionat amb la cinematografia. Part d’aquesta documentació es pot visualitzar en el seu web.
La decoració del seu arxiu està formada per una sèrie nombrosa i calidoscòpica d’objectes relacionats amb el setè art, ja que el cinema, a més de ser una fàbrica de somnis, és també una factoria d’objectes de la cultura de masses. Destaca la munió de figures de Mickey Mouse i reproduccions de molts altres ídols de la pantalla que han delectat generacions d’espectadors. El cinema és també el termòmetre sociològic de cada època. Benejam custodia documentació sobre l’ús polític i moral de les pel·lícules.
Del 19 de novembre de 1936, té el programa de la projecció del film soviètic El gran experimento; «grandiós homenatge que el poble figuerenc i la comarca dedica a l’URSS». Datada del 8 de març de 1948, és la carta que l’alcaldia de Celrà envia a l’empresari del Cine Ateneo per comunicar-li que «estando prohibida por la Autoridad Eclesiástica, como no debe ignorar la pel·lícula titulada ‘Gilda’, espera esta alcaldía no intentará proyectarla en esta población...»
L’arxiu i col·lecció disposen de les autoritzacions preceptives per a la projecció de cintes com Peter Pan i La fuerza de Dios, que el delegat local del Ministerio de Información i Turismo lliurà a l’empresari de la Catequística el 12 d’octubre de 1959.
La tecnologia digital ha matat el material publicitari i de difusió en els suports tradicionals com el paper, el cartró i la foto impresa. Tot arriba a través de l’ordinador, «el Macintosh ho ha rebentat tot», confessa Benejam. Certament, hi ha els expositors enormes de les pel·lícules més taquilleres, que en el moment de l’estrena es posen a l’entrada dels cinemes i en els quals hom es fa selfies, però parlant en termes de col·leccionista, això ja és una altra història.
Pel que fa al seu arxiu-col·lecció, de moment, a la seva família ningú no porta a dins el cuc del col·leccionisme i de la documentació sobre el cinema, per tant, manté converses amb institucions per poder llegar la col·lecció i el web perquè continuïn complint la finalitat de crear memòria.
 

 

Por si se quiere descargarse el PDF original del diario.

  Artículos publicados en la prensa      Difusión en la Prensa y TV  

Top