Derecho y cine

 

Derecho y cine: PRIMERA PARTE        Derecho y Cine: SEGUNDA PARTE

 

Artículo de opinión de José Santiago Yanes:   Hace ya algún tiempo que el discurso histórico dejó de ser contado exclusivamente sobre la base del documento, abriéndose paso a la producción literaria como nueva fuente de conocimiento histórico, anunciado tímidamente hace varias décadas por algún manual de Historia del Derecho, y luego llevado a la práctica por numerosos autores y autoras en sus variadas producciones científicas.

Desde luego, otro tanto puede reivindicarse respecto del cine, que viene siendo utilizado igualmente como fenomenal instrumento de divulgación didáctica de la historia y de lo jurídico, desde que, en 1996, viera la luz en España la primera obra colectiva que abordara el cine y las películas como instrumentos para la didáctica jurídica. Después han seguido otras y más profundas, avanzadas y fecundas aportaciones doctrinales, como las obras de Enrique San Miguel (Historia, Derecho y Cine, Madrid, 1994), Benjamín Rivaya y Pablo de Cima (Derecho y Cine en 100 películas, Valencia, 2004), seguida de la prolífica y variada temática colección Cine y Derecho de la editorial Tirant Lo Blanch, y otras muchas monografías que han sido editadas en estos últimos años, y que comprenden desde estudios sobre el Derecho Mercantil, el Derecho Constitucional, el Derecho Penal, la Filosofía del Derecho, o el Derecho Internacional Privado, desde la óptica de las posibilidades que en cada una de estas materias o disciplinas  que expresamos sin ánimo de exhaustividad, nos ofrece el cine, así como incluso también con fuerza pujante las series de televisión.

El cine alcanza fines formativos relativos a temas diversos del Derecho, de su historia, de las instituciones, y de sociología jurídica y profesional a través de las propuestas cinematográficas, como indiscutible eficaz instrumento o herramienta para la didáctica y reflexión jurídica, tanto por la imagen como por la palabra, ampliamente reconocida actualmente sus méritos como tal, tanto desde las instituciones y corporaciones profesionales, como académicas universitarias de todo nivel nacional e internacional, fomentando incluso un mayor acercamiento de los interesados en las actividades a investigar y profundizar, así como anima al consumo de productos relacionados con la cinematografía y la televisión, que se ofrece en venta directa en los modernos formatos audiovisuales del DVD o el Blu Ray.

El cine se ha percatado de ello, no le pasa desapercibido, y en el seno de sus guiones podemos observar ejemplos de ello. En Bad teacher (USA, 2011), por ejemplo, se vaticina que “Creo que las películas son los nuevos libros”. La aplicación del cine al Derecho, y el Derecho en el cine, exige un análisis temático y de cada película sometido a un estudio riguroso y serio. Sólo así será apreciable la fortaleza de esas relaciones cinéfilo-jurídicas. Hay que evitar la banalidad, porque no todo vale ni vale para todo. Nos lo dirá la película Jolly Ll.B. (India, 2013), que advierte y previene de equívocas conclusiones: “Creo que los chicos de hoy aprenden leyes de las películas hindi. Y así se vuelven abogados”.

El cine, incluyendo también a las series de televisión, aplicados en particular a la temática jurídica, son instrumentos fantásticos para la didáctica jurídica. Este Apartado Derecho y Cine pretende servir de estímulo a esa entrañable y fecunda comunión.

Texto escrito el 15 de mayo de 2018 por el señor Dr. José Santiago Yanes
Doctor en Derecho y co-coordinador del Aula de Cine Jurídico del Colegio de Abogados de Santa Cruz de Tenerife
 

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